Posts etiquetados ‘Dios’

La única y verdadera ley es aquella que nos conduce a la libertad.

                                                                                                                   Richard Bach

Cierto capitán un día caminando por la playa, iba pensativo sin preocuparse en lo más mínimo en sus pies. Así es que no se dio cuenta que se extendía una fuerte cadena de hierro a través del sendero que seguía. Uno de los extremos de la cadena estaba fijo en una pesada ancla, el otro en una roca. Yendo ya de prisa y con el paso firme, distraído en sus pensamientos, dio su pie en uno de los eslabones con tal mala fortuna que, al querer retirarlo, todo esfuerzo era inútil.

Pidió auxilio el capitán y rápidamente unos hombres fueron en su ayuda, hicieron todo lo posible por sacar el pie del eslabón; pero, ya se le había hinchado, de modo que nada se pudo conseguir. ¿Qué hacer?, el caso urgía solución inmediata porque estaba subiendo la marea. Corrieron en busca de un herrero para que viniera a cortar el eslabón, vino el herrero; pero descubrió que sus herramientas no servían para el caso y hubo de volver por otras. De vuelta al infortunado, halló que el agua había subido tanto que le llegaba a la cintura.

El único modo de salvar la vida al desesperado capitán era amputarle el pie. Se buscó a un médico, el cual vino a toda prisa al punto de la desgracia. El capitán gritaba ya agonizando ¡Apúrense, apúrense sino será demasiado tarde! El médico saltó a un bote llevando al pobre capitán, que difíclmente podía sostener la cabeza encima de las olas. ¡Tarde! gritó el médico. Una impresionante ola se lanzó sobre el capitán, se oyó un grito espantoso, y… todo acabó. Las olas se lo habían tragado.

Esta es una historia verídica, es un hecho que tiene su aplicación espiritual a lo que diariamente estamos observando. El enemigo tiene sus cadenas, coloca sus lazos y uno tras otro el hombre queda atrapado, y se pierden el alma y el cuerpo. ¿Y en qué pecado te ha atrapado a ti?

Si es así, inútilmente llamas a tu socorro a libertadores humanos. No te queda otro remedio seguro, que acudir arrepentido al que ha “venido a buscar y salvar a lo que se había perdido” (Lucas 19:10), a Jesucristo, quien afirma de sí mismo: “Si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Muchos “libertadores” han pasado por el camino de la historia humana; pero, el hombre y la mujer siguen con sus cadenas. El único que puede romper la cadenas que te atan es el Hijo de Dios, Cristo, el verdadero LIBERTADOR. Sólo si tú lo aceptas… Dios te bendiga.

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Había un científico cristiano, que revolucionó su época y que tras cada descubrimiento agradecía Dios por la sabiduría que le daba. Muchas cosas que hoy sabemos de la ciencia es gracias a este sabio cristiano. Los conocimientos de nuestro mundo actual son gracias a su legado científico.

Este es un relato sobre este científico cristiano y el encuentro y pequeño debate que tuvo con un amigo ateo que tenía. En medio de la conversación el científico le predica a su amigo ateo acerca de la presencia de Dios sobre el universo.

En cierta ocasión un sabio científico hizo que un hábil mecánico le hiciera un modelo del sistema solar. Bolas que representaban los planetas estaban engranadas juntas de modo que su movimiento en órbita fuera conforme a la realidad. Un día un amigo ateo visitó al científico. Al ver el modelo, lo hizo funcionar, y exclamó lleno de admiración: “¿Quién lo hizo?” El científico respondió: “¡Nadie!” El ateo replicó: “¡Tú crees que soy un tonto! Por supuesto que alguien lo ha hecho, y es un genio.” Entonces el científico le dijo a su amigo: “Esto no es sino una imitación insignificante de un sistema mucho mayor cuyas leyes tú conoces, y yo no puedo convencerte de que este simple juguete no tiene diseñador y hacedor; ¡sin embargo, tú afirmas creer que el gran original del cual se tomó este diseño ha llegado a existir sin diseñador o hacedor! 

El sabio científico se llamaba Isaac Newton, considerado uno de los más grandes científicos de todos los tiempos. También era un asiduo lector de la Biblia, un cristiano ferviente y un seguidor de las enseñanzas de Jesucristo.

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Hoy en día hay tantos cristianos que paran agobiando a la gente y convierten la iglesia en una cárcel. La idea no es espantar a tu prójimo sino tratarlo con amor y comprensión.

Veamos que dice la Biblia al respecto. Si se trata de tatuajes, encontramos en versículo muy específico al respecto.

Levítico 19:28 (Reina-Valera 1960)

“Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová.”

Para los que aún no están convencidos, según la Nueva Versión Internacional, podemos leer de la siguiente manera.

“No se hagan heridas en el cuerpo por causa de los muertos, ni tatuajes en la piel. Yo soy el Señor.”

Este versículo parece ser muy contundente en cuanto a la prohibición de los tatuajes.

Sin embargo si analizamos el versículo en su contexto completo, podremos tener una mejor visión al respecto.

Este versículo pertenece a varias leyes que dio Dios a los hebreos a través de Moisés en el desierto. Entre estas leyes están los animales que se llevan al altar para la expiación, qué deben hacer las mujeres después del parto, cómo tratar a los leprosos, etc. La ley “en contra de los tatuajes” se halla dentro de las leyes que nos dicen qué debemos hacer (y en general, qué no debemos hacer) para llevar una vida justa y santa.

Recordemos que Israel se hallaba en el desierto. Había vivido muchos años en cautiverio bajo las normas egipcias. Ahora libres, necesitaban leyes que rijan su pueblo. Es así cómo las leyes encuentran un propósito.
Los pueblos que habitaban en el desierto eran gentes que practicaban la adivinación, la hechicería y consultaban a los muertos sobre sus necesidades. Los hechiceros y los sacerdotes de cultos paganos solían hacerse cortes en los brazos ofrendando su sangre a los muertos. Luego como señal de agradecimiento, se marcaban con una señal (llámese tatuaje en la actualidad) que los identificase. La marca era permanente. Todo esto formaba parte de aquellas prácticas paganas.
Y obviamente Dios no deseaba que su pueblo elegido se contaminase con estas prácticas ocultistas. Es por eso que prohíbe que la gente de Israel se corte y que se marque.

Sin embargo, como vemos en el versículo, Dios prohíbe que una persona se tatúe por causa de un muerto. Es decir, Dios no quiere que pongamos nuestra confianza en ningún otro. Esta ley cómo otras tantas se pueden resumir en una más simple: “Amarás a Dios sobre todas la cosas” (Deuteronomio 6:5). O sea, Dios quiere que le amemos y adoremos sólo a Él. No quiere que confiemos en otras cosas (nosotros mismos, los muertos, los ídolos, el dinero, etc). Y ésto no sólo se aplica a los tatuajes, sino a tu vida en general.
Diciéndolo de manera simple, Dios prohibe los tatuajes si éstos son motivo de tu confianza. Dios no prohíbe el tatuaje en sí, sino el significado que éste representa.

Pregúntate a ti mismo
¿Qué significado tiene mi tatuaje?
¿Qué imagen llevan y qué palabras tiene escrito?
¿Qué quiero mostrar con mi tatuaje a los demás?
¿Es más importante mi tatuaje que Dios?

Recuerda que el cuerpo es “el templo de Dios” (1 Corintios 3:16) y por lo tanto debemos cuidarlo y apartarlo de las impurezas que lo afectan.
Si antes de ser cristiano llevabas tatuajes y aún los sigues llevando, examina bien si te conviene llevar aquellas marcas que pertenecen a tu vida anterior. Ahora si eres cristiano y estás ansioso por llevar un tatuaje (ya sea por moda, capricho o un simple gusto) medita bien qué va a representar tu marca y qué propósito tiene. Tal vez sólo buscas satisfacer tu carne simplemente. Recuerda que no somos cualquier cosa, somos representantes del Rey.

¡Si vas a llevar un tatuaje, piensa bien si te conviene y edifica!